Mejora la percepción de valor.

Publicado el
10 de Setiembre, 2018

Definir la propuesta de valor para un producto final en cualquier empresa, es uno de los elementos principales en el desarrollo de cualquier proyecto empresarial. Debe transmitir los beneficios del producto que ofreces ya sea, un bien o servicio, frente a la competencia. Es la propuesta principal que pueda convertir a más consumidores en tus clientes.

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Por esa misma razón, a mayor sea el valor que la gente perciba de nuestro producto en relación a nuestra oferta, mayor será la disposición que tendrán las personas a pagar por nuestro producto o servicio y asimismo ocurrirá algo similar en el caso contrario, a menor sea la percepción de valor con respecto a lo que ofrecemos, menor será la disposición que tendrá la gente a pagar por ello.

¿Tus clientes creen que tu producto o servicio es caro?

Entonces el problema está en la percepción que ellos tienen de tu producto. No solo importa la esencia, sino parecer y transmitirla. El valor que le den no depende solamente de lo bueno que sea el producto o servicio, sino que esto comprende un aspecto más extenso en el que influyen todos los elementos y cosas que están asociados a la marca, cuidar de cada uno de los detalles, hacer que envíen el mensaje adecuado y correcto es básico para lograr posicionar de manera positiva la marca en la mente de los consumidores y hacer que el valor percibido de su oferta se mantenga en un punto tal que el precio llegue a pasar a un segundo plano.

Para cambiar la percepción de valor que tienen de tu producto puedes cambiar el packaging (empaque) de tu producto. Darle un diseño más elegante, más fascinante, porque un mal diseño puede arruinar el éxito del producto. El empaque, transmite visualmente lo que tu producto vale, no permitamos que el cliente piense dos veces antes de animarse a comprarlo. El empaque es pieza clave en el momento de incrementar o cambiar la perspectiva de valor para aumentar las ventas de un producto en el punto de venta.

Hablar de diseño, no solo nos limita al empaque, también hacemos referencia a los elementos y características del producto que interactúan con el cliente a través de los sentidos, como la presentación y diseño del logo, tipografía (fuente), colores, forma, material publicitario y demás componentes de la imagen corporativa. Debes elegir colores acordes con tu propuesta de valor y con el segmento de clientes al que te estás dirigiendo, recuerda que la mente de las personas es asociativa, y acostumbra a comparar y recordar emociones, sensaciones o momentos.

Diferenciar, especialízar y personalizar a tu cliente, tres puntos difíciles de lograr, sin embargo, importantes en el momento de entrar al círculo de decisiones de compra de tus clientes, al final, o eres diferente o eres barato. Si tu mercado objetivo no divisa diferencia alguna de tu producto frente al de la competencia, se decidirá por el precio. Todas las empresas son buenas haciendo algo, diferenciarte, ya sea por la atención al cliente, tus tiempos de entrega, la producción, utilizar un ingrediente exclusivo o procesos de calidad certificados o una “Receta secretar”, siempre nos diferenciamos en algo frente a la competencia, encuéntralo y diferénciate.

La especialización es más valorada que la generalización. Si tratas de ser todo para todos, o vender de todo para todos, al final no harás nada bien y terminas siendo nada para nadie.

Con quiebres de almacén en “X o Y” productos que no pertenecían al Core business de tu empresa. Personalizar a tu cliente no requiere una gran inversión, es solo observar y seguir un enfoque tradicional en el cuál mediante distintas acciones de marketing, le puedas comunicar que es importante para ti, logrando no solo venderle un producto sino hacerlo sentir diferente.

Publicado el
10 de Setiembre, 2018
categoría
Negocios