McDonald’s y el Mundial: una campaña enorme también puede quedarse corta

Tener figuras del fútbol, productos especiales y una campaña en muchos países parece una combinación difícil de superar. Pero una marca también necesita mirar qué pasó después: cuántas personas compraron, cómo las atendieron y si el resultado estuvo a la altura de lo que esperaba.
El caso de McDonald’s y el Mundial 2026 nos deja esa conversación. Nos interesa revisarlo sin reducirlo a un titular de fracaso, porque los datos cuentan una historia con más matices.
Material oficial de McDonald’s para su campaña del Mundial 2026. Imagen del lanzamiento; no representa una comunicación sobre el fin del patrocinio. Crédito: McDonald’s.
Qué se ha reportado
ADWEEK informó sobre el final del patrocinio de McDonald’s con la Copa Mundial de FIFA tras 32 años. El propio medio y su periodista difundieron la noticia en LinkedIn, y el 23 de octubre InformaBTL publicó una nota que remite a ese reporte. La campaña mundialista se desplegó en más de 110 países, según ADWEEK. [1] [2]
El fin de la relación se presenta aquí como información reportada por ADWEEK. No encontramos en las fuentes oficiales consultadas un comunicado específico de McDonald’s o FIFA con las condiciones de la salida. Tampoco sabemos cuánto pesó cada factor en esa decisión.
Aunque lo compartimos para sacar aprendizajes útiles en Perú, este es un caso internacional. No contamos con resultados de la campaña desglosados para el mercado peruano.
La campaña sí llevaba la idea hasta el producto
McDonald’s presentó su propuesta mundialista el 2 de junio. En Estados Unidos incluyó menús especiales, nueve vasos coleccionables y una colección de 23 peluches Squishmallows para la Cajita Feliz. También anunció ofertas y recompensas en su aplicación. La disponibilidad y las colecciones variaban según el mercado. [3]
La idea creativa mostraba a estrellas del fútbol como personas que también tienen pedidos y gustos dentro de McDonald’s. Así lo explicó Morgan Flatley en la comunicación global del lanzamiento. [4]
A nosotros nos parece un acierto que el patrocinio tuviera una expresión dentro del restaurante. Había productos y objetos que la persona podía pedir o coleccionar. La oportunidad comercial era concreta: llevar el interés por el torneo hasta una compra.
Eso permite reconocer el trabajo de la propuesta sin dar por hecho que todas las piezas funcionaron como se esperaba.
Crédito: McDonald’s. «Official sponsor of the FIFA World Cup 2026» significa «Patrocinador oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026»; «Happy Meal», «Cajita Feliz»; «1% Low Fat Milk», «Leche baja en grasa, con 1 % de grasa». Se conserva la imagen original en inglés. Pieza de lanzamiento, no disponibilidad actual en Perú.
Qué dicen los resultados
En el segundo trimestre de 2026, las ventas comparables de McDonald’s en Estados Unidos crecieron 0,8 % frente al mismo periodo del año anterior. En el segundo trimestre de 2025, ese crecimiento había sido de 2,5 %. A escala global, el crecimiento comparable de 2026 fue de 1,3 %. [5]
Son ventas de restaurantes comparables, no ingresos aislados de la promoción mundialista. En términos sencillos: las ventas estadounidenses siguieron creciendo, pero a un ritmo menor. El reporte también señala que hubo menos transacciones comparables y un mayor importe promedio por compra. [5]
Por eso, sería incorrecto leer estas cifras como una caída del 0,8 %, o decir que muestran por sí solas cuánto ganó o perdió la campaña.
Elaboración de Diferente con datos oficiales de McDonald’s. Ambos valores son variaciones interanuales. No miden el retorno del patrocinio.
Lo que no funcionó como esperaba la compañía
Según la transcripción de la llamada de resultados, Ian Borden explicó que la campaña de FIFA aportó al negocio, pero no alcanzó la expectativa interna. En esa misma intervención atribuyó alrededor de dos tercios de la diferencia entre el tráfico esperado y el obtenido en Estados Unidos a problemas con la ejecución de las ofertas de valor y cambios en incentivos digitales. Buena parte del resto se relacionó con la campaña mundialista de junio. [6]
Esos dos tercios se refieren a una desviación frente a la expectativa de visitas. No son dos tercios de las ventas ni una pérdida de ese porcentaje.
La dirección también reconoció que demasiadas iniciativas habían complicado el trabajo de los restaurantes, afectando los tiempos de atención y la satisfacción. [6]
Nuestra lectura es que aquí aparece una lección muy práctica: una campaña necesita que la oferta y la atención acompañen lo que comunica. Si el cliente no encuentra una razón clara para comprar, o la experiencia se vuelve más difícil, la publicidad tiene menos posibilidades de dar el resultado esperado.
Lo que nosotros revisaríamos
Primero, la meta. Antes de contratar un patrocinio, conviene definir qué queremos conseguir. Ser vistos, atraer visitas y generar compras adicionales son objetivos distintos. Podemos medir los tres, pero no tratarlos como si fueran lo mismo.
Después, la experiencia. El mensaje puede estar bien trabajado y aun así encontrarse con dificultades en el punto de venta. Nosotros revisaríamos precio, disponibilidad, claridad de la promoción y capacidad de atención antes de aumentar la exposición.
También, la cantidad de mensajes. Cada nueva promoción exige trabajo al equipo y atención del público. Nuestra recomendación sería priorizar lo que la empresa puede explicar y ejecutar bien, con tiempo suficiente para aprender de los resultados.
Por último, el costo completo. Para evaluar un patrocinio no basta con mirar lo que cuesta aparecer como auspiciador. También hay producción, materiales, personal y difusión. Sin esos datos y sin una estimación de las ventas adicionales, no podemos calcular su rentabilidad.
Análisis de Diferente. Distinguir estas tres cosas ayuda a evitar conclusiones apresuradas.
Qué nos deja para una empresa peruana
Pensemos en una marca que auspicia una feria local. Puede conseguir mucha atención y varias consultas. Antes de llamarla un éxito, debería revisar si esas consultas eran relevantes, si alguien las atendió a tiempo y cuántas avanzaron hacia una compra. Es un ejemplo nuestro, no una acción documentada de McDonald’s.
También puede ocurrir que la feria aporte ventas, pero menos de las que justificaban la inversión. Eso no vuelve inútil todo lo realizado. Sí obliga a revisar el objetivo, el costo y la forma de participar la próxima vez.
En Diferente nos quedamos con esa idea: una buena campaña debe conectar con las personas y con la capacidad real del negocio para responderles. El caso de McDonald’s nos recuerda que tener una gran presencia no resuelve por sí solo esa segunda parte.
Propuesta de Diferente para evaluar inversiones de marketing. No contiene resultados atribuidos a la campaña.
Material audiovisual pendiente de verificación
El enlace de video incluido en la primera versión fue retirado: no se había comprobado que correspondiera a la campaña de 2026. Esta edición no recomienda un video ni ofrece una descarga hasta verificar su contenido y fecha.
Como referencia documental, Manifest Media publicó el 3 de junio de 2026 una nota sobre el anuncio mundialista. La nota describe la campaña y contiene un reproductor, pero la fecha de la página por sí sola no valida la fecha del archivo audiovisual. No hemos verificado su reproducción completa.
Fuentes
2. InformaBTL · Nota que dio origen a la captura compartida, 23 de octubre de 2026.
3. McDonald’s · Lanzamiento y productos para Estados Unidos, 2 de junio de 2026.
4. McDonald’s · Presentación global de la campaña, 2 de junio de 2026.
6. The Motley Fool · Transcripción de la llamada de resultados del 4 de agosto de 2026.
Consulta: 25 de octubre de 2026. Análisis editorial de Diferente Marketing. No se han publicado en las fuentes consultadas el costo total ni el retorno específico del patrocinio. El trimestre analizado termina el 30 de junio y no cubre todo el torneo.
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